Capítulo 2:
Hanna
Jake subió a su dormitorio con el libro bajo el brazo y recogió unas cuantas cosas.
-Mmhh...Una brújula, una cuerda, muda de ropa...
Luego bajó a la cocina a por víveres.
-Pan, agua, patatas fritas...
Y por último, subió al desván y cogió la espada de su antepasado (Una Claymore escocesa, del siglo XV.), mantas y una tienda de campaña.
Cerró la casa con llave y se la colgó al cuello.
Cogió su bicicleta y fue a casa de su mejor amiga, Hanna, que era huérfana para informarla de su aventura. Ella vivía con su hermana mayor, pero esta era como su madre.
Llamó al timbre de su casa y tardaron un rato en contestar.
-¿Quién es? –Dijo una voz aguda.
-¿Hanna? Hanna, tengo que contarte algo.
-No puedo, estoy ocupada.
-En serio. Necesito que me acompañes a...-Jake estaba pensando “Maldita sea. ¿Qué demonios le digo?”-…a comprar unas cosas. ¿Te importa?
Hanna abrió la puerta. Ante Jake había una chica de unos catorce años, con el pelo castaño, la tez blanca y los ojos marrones.
-Pero Jake… ¿No puedes ir tu solo?
-Por favor-dijo Jake poniendo ojitos.
- Si insistes… ¡Melanie, voy a salir un momento!-Dijo dirigiéndose a su hermana.
-Vale, pero no hagas ninguna tontería.-Dijo una voz desde el interior de la casa.
A Jake se le dibujó una sonrisa pícara en el rostro. Los ojos de corderito degollado siempre funcionaban, solo si se trataba de Hanna.
Los dos se dirigieron a la casa de Jake
Hanna dijo:
-¿Pero no íbamos a comprar algo?
-Es que quería enseñarte una cosa.
-No será ninguna gamberrada. ¿No?
-¿Qué dices? ¡Claro que no!
-Menos mal… porque si tu madre te pillara haciendo algo así… Ya sería mucho, si además de afrontar la desaparición de tu padre y llevar una familia con tres hijos, tuviera que pagar por alguna estupidez.
Llegaron al cobertizo.
-Mira esto.
Jake pronunció el conjuro.
- DRAKONIa Aget domen.
De nuevo, se abrió un aro de luz ante ellos y de él surgió una sombra misteriosa.
-¿Qué es eso?-preguntó Hanna.
-¡Cuidado!
La siniestra criatura salió de la caseta destrozando la puerta, y en el exterior alzó el vuelo. En el aire escupió descomunales llamaradas de fuego oscuro. Hanna gritó.
-¡¡¡Aaaah!!!
-¡Corre!
Jake empujó a Hanna justo antes de que la llama los alcanzara. Se metieron por la trampilla de acceso al sótano para protegerse. Jake busco apresuradamente por las páginas del libro.
-¡Mierda, mierda...!¡Vamos!¿Es que no pone nada sobre como matar a esos malditos bichos?
Por fin, en una página, encontró un dibujo de una piedra pulida de un color morado oscuro. Al lado, otro de un Dragón Negro con la piedra en la frente. Bajo los garabatos, había una anotación:
“Según mis investigaciones, este parece ser el único punto débil conocido de los dragones negros, aunque no es del todo seguro.” Eso era lo que buscaba Jake. Tenía una espada, pero el monstruo estaba en pleno vuelo. Al fondo del sótano buscó algo que lanzarle a la cabeza. Vio un picahielos y se apresuró hacia él. De inmediato, la trampilla explotó calcinada en fuego oscuro.

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